Existen más de sesenta Mona Lisas catalogadas en el mundo, una de ellas en el Museo del Prado procedente del taller de Da Vinci a pesar de que hasta 2012 se creía una copia posterior. Al igual que sucede con La Virgen de las Rocas, existen al menos dos versiones de Mona Lisa debidas a la mano del divino Leonardo, una de ellas en el Museo del Louvre y la otra se encuentra el Londres, esta segunda versión contiene huellas dactilares idénticas a las descubiertas en otros cuadros de Leonardo gracias al método de la fotografía microscópica. Según Henry Pulitzer y otros expertos estas marcas permiten autentificar el Leonardo de Londres ya que al ser zurdo sostenía el pincel con la mano izquierda y a veces pasaba la yema del dedo derecho por la pintura fresca para conseguir determinados efectos como el esfumato, de esta manera conseguía difuminar el paisaje en la lejanía que le da ese aire tan misterioso a la Gioconda junto a su enigmática sonrisa. También se revelaron nuevos secretos recientemente, como los números y letras que se encontraron en los ojos de la Mona Lisa utilizando imágenes de alta resolución e imágenes ocultas mediante la cámara multiespectral, por lo que el misterio de la pintura de Da Vinci continua y de a poco siguen surgiendo nuevas pruebas que amplían el mito.