FISICA NEWTONIANA

“Las leyes de la naturaleza jugaban ocultas en las tinieblas; Dios dijo: que se haga Newton, y todo se aclaró” - Alexander Pope.
Después de publicar su primer libro de Óptica, Isaac Newton abandonó la ciencia para dedicarse a leer la Biblia y escribir sobre alquimia, astrología e historia. Pero en 1679 fue invitado a colaborar con la Royal Society, donde contactó con otros grandes científicos que le animaron a completar sus trabajos de física. Gracias a ello, publicó el primer tomo de su colosal obra Principia Mathematica (Pincipios Matemáticos de Filosofía Natural), que le convirtió en le mayor científico del mundo, donde describe la mecánica de todos los cuerpos en el espacio, tanto en la tierra como en el firmamento. En ella Newton descubre que las leyes de Kepler derivan de una sola que es la ley de la atracción universal de los cuerpos, proporcional a la masa y a la distancia al cuadrado que los separa, según la fórmula: G(m.m)/d2 , donde G es la constante de gravitación universal, cuyo valor es 0,000000000067 Nm2/kg2. Además de utilizar unos conceptos geométricos que se remontan a los griegos, Newton se apoya en las teorías de Galileo, Kepler, Descartes y Hugyens para dar una forma matemática al movimiento de los cuerpos, un universo mecánico de los fenómenos físicos que conforman los tres tomos de los “Principia”, basados en definiciones precisas y cuantificables:

-La Masa que se puede calcular como el producto de la densidad por el volumen.

-La Cantidad de Movimiento que puede calcularse por el producto de la masa por la velocidad.

-La Inercia o tendencia de un objeto a mantener su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme proporcional a la masa.

-La Fuerza ejercida sobre un cuerpo para modificar su estado de reposo o de movimiento, proporcional a la masa multiplicada por la aceleración producida: F=m.a. Ley fundamental de la mecánica en la que aceleración (a) es la velocidad final menos la velocidad inicial partido por tiempo a=(v-v0)/t

Aún en vida de Newton, Halley predijo la llegada del cometa que lleva su nombre, acaedida en 1758, demostrando que las nuevas leyes físicas afectaban a todos los cuerpos, no sólo a los planetas, así podíamos calcular la trayectoria de cualquier objeto si conocíamos su posición y velocidad. En 1798 Cavendish confirmó experimentalmente la atracción de las masas entre dos bolas de plomo. El álgebra vectorial, inventada en el siglo XIX, perfeccionó la teoría, considerando la fuerza como un vector dotado de magnitud y sentido, la fuerza de rozamiento es el ejemplo típico de resta de vectores, mientras que la suma de vectores de diferente magnitud y sentido se extrae del la ley del paralelogramo. La precisión obtenida funcionaba en todas partes, salvo allí donde existen deformaciones importantes o singualaridades del espacio-tiempo.


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