Aunque el psicoanálisis sigue siendo la principal psicoterapia contra las enfermedades mentales, desde los años cincuenta la demanda de personas normales con problemas de depresión, ansiedad, estrés, timidez, etc. ha aumentado de tal forma que han surgido otras terapias específicamente diseñadas para estos casos basadas en las teorías cognitivas, conductuales y humanísticas. Estas nuevas psicologías han visto como los psicoanalistas se siguen metiendo en su terreno, pero no pueden curar la enfermedad metal y sin embargo tradicionalmente el psicoanálisis era la única psicología psicodinámica, de la que de alguna forma derivan todas las demás. En las últimas décadas la terapia cognitivo-conductual ha tenido tal éxito que no podemos ignorarla. Con la ayuda de un psicólogo, la persona puede aprender a reducir su ansiedad y descubrir nuevas maneras de enfrentarse a las dificultades, cambiando las creencias que están detrás de ella, la culpa, los prejuicios sesgados negativos y el menosprecio de los propios méritos forman parte del círculo vicioso de la depresión, por ejemplo: Si Juanito es rechazado por Juanita y piensa “no hay esperanza, no valgo nada” el resultado es lógicamente una depresión, sin embargo si piensa “menuda estúpida, merezco algo mejor” el resultado cambia bastante. Esta técnica puede ser utilizada en otras situaciones, lo que permite acceder a mejores oportunidades sociales, económicas o laborales, es necesario reforzar la autoestima y eliminar los pensamientos derrotistas sustituyéndolos por otros más eficaces y positivos. Entre el estímulo y la respuesta está la mente, las reacciones emotivas no son una respuesta directa a un acontecimiento, sino a los pensamientos que suscita ese acontecimiento. Bajo esta perspectiva la mente es algo maravilloso puesto que puede hacernos sentir bien en cualquier momento y circunstancia, el pensamiento lo puede todo, pero la mente también puede convertirse en el peor enemigo si nos empeñamos en ello, tan sólo es cuestión de invertir la situación a nuestro favor, modificando la llamada triada cognitiva, que incluye una visión negativa de sí mismo, de la vida y del futuro, no dando prioridad a los pensamientos pesimistas que nos llevan a comportamientos indeseados y a sentirnos mal, cambiándolos por pensamientos racionales y optimistas que llevan a comportamientos prácticos y felices. Para fomentar el optimismo se atribuye el éxito internamente y el fracaso de forma externa y eventual. No es una simple teoría, se ha demostrado de manera experimental que el locus de control interno y el sesgo a favor de uno mismo mejora los resultados y además es beneficioso para la salud (Myers, Psicología, 2007) En cuanto a la terapia conductual cabe destacar una técnica basada en un hecho obvio: no se puede estar tenso y relajado al mismo tiempo, si uno se relaja repetidas veces cuando se enfrenta a estímulos que le provocan ansiedad, podrá eliminar la ansiedad gradualmente, el terapeuta puede pedir que el paciente cierre los ojos e imagine una situación de ansiedad, para luego relajar los músculos y la mente, desconectando de la imagen mental, para que logre un estado de placentera somnolencia, esta operación se repite varias veces hasta que la ansiedad desaparezca por completo, actualmente ya se experimenta con la realidad virtual en este campo. Los casos graves de depresión que no responden a los farmacos han sido tratados con bastante éxito gracias a la estimulación electrica craneal(TEC), tanto mediante descargas electricas aplicadas directamente a través de electrodos como con la estimulación magnética trascraneal (EMTr)que a diferencia del TEC no produce convulsiones ni pérdida de memoria.
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